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miércoles, 15 de diciembre de 2010

CREAR, CREAR, PODER POPULAR, primera parte.

Actualizado el 17 de diciembre, 2010
Este trabajo está dividido en CINCO PARTES (21 de diciembre).

Era un día cualquiera de 1972. En Santiago de Chile hacía frío y una brisa fuerte anunciaba lluvia inminente. Anselmo se encontraba en la calle Ahumada, cerca de la farmacia Reccius, propiedad de los alemanes Reccius y Stelzer (*1), donde él había trabajado durante algunos años, desde que tenía 15 años. Ahora vestía el flamante uniforme de la Fuerza Aérea. Había pensado sorprender a sus antiguos compañeros de trabajo, que no se imaginaban siquiera que Anselmo trabajaba en el Ministerio de Defensa. ¡Quien iba a pensar que aquel muchacho bobo y distraído iba a ocupar algún día un puesto en las Fuerzas Armadas! Cuando trabajaba en la farmacia lo llamaban el "niño", como a todos los empleados contratados para hacer el aseo y salir a visitar laboratorios (*2), para devolver productos dañados o para dejar medicamentos a los pacientes que habían hecho sus pedidos por teléfono.

El primer día de trabajo había causado gran revuelo al destrozar una gran cantidad de frascos de vidrio que estaba lavando, junto a una máquina destiladora de agua. Anselmo nada dijo, pero había sido una broma de otro de los "niños", que lo había dejado solo, sosteniendo un pesado recipiente lleno de esos frascos con agua y detergente. Al intentar dar un paso había resbalado en el piso mojado y tuvo que soltar su carga, la que se desparramó como una marea por todo el pasillo en el que estaba ubicado el lavadero; los frascos saltaban escaleras abajo rompiéndose con gran estruendo. Había sido el recibimiento que le había hecho un empleado que temía le quitaran las mejores rutas de entrega de medicamentos. A veces se recibían propinas de los clientes y eso no lo quería perder Rolando (*3), que así se llamaba el causante de los destrozos.

A un niño bobo que el primer día de trabajo ocasiona un desastre en la empresa no le iban a dar aquellas tareas que eran para un "niño" experimentado y hábil como él, a pesar de tener una nariz maloliente y deformada, como había observado Anselmo cuando se lo presentaron. Aquel muchacho, que Anselmo más tarde asoció a la imagen del Jorobado de Notre Dame, no había sido muy agraciado al nacer. Había estado a punto de morir de meningitis cuando era muy pequeño. Tenía un cuerpo deforme, gran cabeza, corto tronco y unas piernas muy delgadas. A Anselmo le parecía difícil entender que esas delgadísimas piernas pudieran sostener el pesado cuerpo de Rolando. Había sido operado de la nariz, pero nunca lograron despejarle las vías respiratorias, por lo que hablaba con dificultad y había que volverse a un lado para oirlo, por temor a sentir náuseas, cuando hablaba. Y el muy berraco tenía la manía de hablar bajito y acercarse mucho a sus interlocutores. Sin embargo, podía sacar una voz de verdadero tenor cuando llamaba a alguien o le respondía a la señora Yolanda, encargada de dar las tareas de trabajo.

Anselmo había vuelto a ése, su antiguo lugar de trabajo. Había aprovechado su hora de almuerzo para dar un paseo, desde la Plaza de la Constitución, frente a la cual estaba el Ministerio de Defensa.

El olor a las bombas lacrimógenas impregnaba el ambiente. Ya se hacía una costumbre respirar ese olor agradable al olfato al principio, pero que poco a poco iba invadiendo las fosas nasales y todas las vías respiratorias, al mismo tiempo que las lágrimas brotaban de aquellas pupilas de color marrón claro. Anselmo no había heredado el color negro de los ojos de su madre -una descendiente de mapuches(*4)- ni los ojos azules de su padre, descendiente de algún sefardí (*5)que huyó de España o de Portugal. En el registro civil habían cometido un error y el apellido sefardí de su padre se transformó en apellido castellano-vasco.

El señor Stelzer era un hombre altísimo. Era rubio y de cara ovalada y fina, que parecía estar siempre sonriendo. Era el jefe de la farmacia y nada dijo cuando vio al muchacho recogiendo como podía los trozos de cristal de los pasillos y escaleras. El gigante se limitó a mirarlo fijamente, durante largo rato, lo que hizo ruborizar a Anselmo, un signo suyo característico de vergüenza, que siempre lo hacía quedar como culpable. Ese momento fue uno de los tantos de su vida, en los que Anselmo hubiera querido que se lo tragara la tierra, no existir en ese momento ni en ese lugar. Un error como aquél era para él como cometer un grave delito.

Habían pasado varios años desde aquel entonces. La farmacia ya no era la misma. Había disminuido su superficie, porque el banco comercial, dueño del edificio, había vendido los locales y los alemanes no quisieron comprar todo el espacio que habían ocupado durante muchos años. Anselmo se acercaba a la farmacia con cierta emoción. Hacía muchos meses que había querido hacer una visita a ese lugar.

De pronto aparecieron a la carrera varios muchachos, enarbolando palos de los que hacía algunos minutos pendían banderolas, que ahora no eran más que tiras de tela mojada, como las ropas de los muchachos. Una muchacha sangraba de la cabeza, aunque no se veía que tuviera una herida profunda. Detrás de ellos venían personas de todas las edades. Todos traían una cara de pavor, como si los persiguieran animales salvajes o hubiera ocurrido un terremoto. Por todas partes venía gente corriendo y gritando. Algunos exalaban palabras de horror. Otros gritaban consignas. Eran los más jóvenes. Una de las tantas consignas era "crear, crear, poder popular". La muchacha y los primeros estudiantes que aparecieron corriendo en el lugar ya se habían perdido entre la muchedumbre, que se dirigía a distintos lugares, tratando de escapar al peligro.

-Que vienen los pacos de mierda. Métanse a los negocios- decían algunos.
-Esos pacos culiaos(*6) nos alcanzan, corran más rápido- gritaba otro.

Pero ya se empezaba a oir las verjas metálicas que caían sobre las puertas de entrada. La verja de la farmacia ya empezaba a cerrarse, también. Los dueños de los negocios evitaban así que hubiera muchos destrozos en sus locales o su mercadería. La gente deseperada podía pasar a llevar los estantes, al tropezar. No siempre se podía evitar que grandes chorros de agua inundaran parcialmente los lugares de venta.

Fue entonces cuando Anselmo reaccionó y con una agilidad asombrosa dio un par de saltos y estuvo en la entrada justo en el momento que ésta ya casi llegaba al suelo. Una vez dentro se levantó de un nuevo salto y vio los ojos clavados de uno de los vendedores, al que reconoció inmediatamente. Quiso saludarlo, aunque el momento no era el adecuado para dar saludos. Todo era muy confuso.  No sabía si sonreir o expresar un comentario sobre la situación. Sentía como una mezcla de incertidumbre y espanto. Cuando se dirigía hacia allí creía que lo iban a saludar con entusiasmo quienes lo vieran. Creía que su uniforme los impresionaría, como sucedía con casi todas las chicas que conocía por doquier, que veían en él a un futuro marido o un objeto de aventuras. O como con sus vecinos, que ahora lo respetaban más que antes, cuando no tenía el uniforme.

El hombre, un vendedor regordete, de cabello negro y en cuyas sienes asomaban ya algunas canas, tenía una mirada brillante, que hacía una especie de juego con la calvicie que ya dominaba casi la mitad de la cabeza, siempre había tenido una mirada lánguida, de sufrimiento. A pesar de tener poco cabello, se ponía una gran cantidad de gomina y los pocos pelos que tenía en la parte superior del cráneo estaban aplastados sobre la piel blanca, como musgo pisoteado.

-Y ustedes- dijo con una cara que expresaba una mezcla de enfado y desprecio. -¿Es que no van a hacer nada?, ¿van a dejar que esto siga sucediendo?
Aquel vendedor mediocre, que había pasado toda una vida trabajando en la farmacia, habiendo empezado como "niño" (como lo habían hecho casi todos los vendedores), decepcionado por una vida de insípida rutina, incapaz de cambiar de trabajo o de ascender por no tener interés en superarse, expresaba toda su rabia al criticar a las Fuerzas Armadas. Y era normal, toda esa gente veía los canales de televisión de oposición y leían El Mercurio(*7) o La Segunda (*8), dos de los tantos periódicos de la familia Edwards(*9). En esos periódicos se transmitía odio  a la población, contra el proceso de cambios que estaba intentando llevar a cabo el presidente Salvador Allende. Uno de los eslóganes de La Segunda era "junten rabia, chilenos". Muchos periodistas de esos periódicos criticaban a los militares porque "no hacían nada para impedir que el comunismo se apoderara del país"(*10).

Anselmo ya no era un antiguo ex compañero de trabajo para ese vendedor. El soldado de uniforme azul que había entrado a la farmacia para protegerse (no había posibilidad de explicar que su intención era visitar a sus antiguos compañeros de trabajo) era un simple "militar cobarde", que no se atrevía a luchar contra los obreros y estudiantes que se manifestaban en las calles (*11). Sólo los "valientes" de las bandas fascistas de Patria y Libertad (*12)  y los carabineros (*13) se atrevían a enfrentarse a los "upelientos" (*14).

Anselmo quiso dar inmediatamente la vuelta y salir de allí, donde no era bienvenido. Pero ya no podía salir porque todas las puertas estaban cerradas y afuera muchos muchachos querían entrar, para protegerse de las bombas y los disparos de los carabineros, que ahora dominaban el tétrico paisaje. Trataban de abrir la verja pero luego se largaban a correr. Ahora los gritos no eran de terror sino de dolor. Ya no había consignas ni eslóganes, sólo llantos y quejidos. Los que estaban en el interior de la farmacia y los que habían logrado entrar a otros locales comerciales estaban inmóviles, con pañuelos cubriendo la nariz, presenciando el "combate" (*15) que se libraba en las veredas y la calzada. Todos tenían los ojos llenos de lágrimas y tosían. A veces se veía caer a un estudiante o un obrero, al que le caían encima varios carabineros, que lo molían a golpes (*16). Con sus garrotes se les asestaban golpes en los brazos, piernas o en la cabeza a los pobres muchachos cuyo único delito había sido enfrentarse a los fascistas adversarios al gobierno (*17). Los carabineros levantaban una y otra vez sus bastones y los dejaban caer con fuerza sobre los cuerpos de los indefensos estudiantes y obreros. Los carabineros parecían disfrutar de la carnicería.

Las manifestaciones de uno u otro bando, las batallas campales y la represión policial eran pan de cada día en ese año anterior al del Golpe Militar de aquel fatídico 11 de septiembre de 1973 (*18).

Anselmo debía dejar su uniforme para estudiar en la Universidad de Agronomía, luego de haber obtenido un alto porcentaje en la Prueba de Aptitud Académica y haber logrado el tercer lugar en la Universidad Técnica del Estado para la carrera de profesor de Física. En realidad, Anselmo podía elegir la carrera que quisiera, gracias a su éxito en los exámenes. Aún no sabía cómo iba a financiar sus estudios, pero pensaba que podría encontrar una solución. Ya no podría seguir estudiando en forma vespertina, como lo había hecho antes. No perdía la esperanza de encontrar alguna solución, aunque fuera trabajando de noche.

Mucho tiempo después, cuando se empezó a despejar la calle, se abrieron de nuevo las puertas y los que se habían refugiado temporalmente en los negocios pudieron irse a sus casas.

Anselmo fue uno de los primeros en salir. Había ido hasta ese lugar para recorrer todas las secciones de la farmacia, saludar a los farmacéuticos que trabajaban en el laboratorio, a todos los vendedores, a la señora Yolanda, jefa de los "niños"; en fin, había querido saludarlos a todos y recordar con ellos muchos momentos divertidos o menos divertidos que habían pasado juntos. Pero con el recibimiento del vendedor calvo ya no le quedaron deseos de saludar a nadie más. Al salir le pareció que la mirada del mediocre vendedor la tenía clavada en su cabeza o en su uniforme. Le pareció que todos los otros vendedores también lo seguían con sus miradas, con desprecio. No lo veía, lo presentía. A veces el presentimiento es más fuerte que un hecho comprobado.

De nada le habría servido explicarles que, en primer lugar, las Fuerzas Armadas le debían lealtad al presidente de la república y debían mantenerse neutrales. En segundo lugar, había que respetar la voluntad del pueblo, que en cada nueva elección le daba mayor apoyo al presidente.

Peor habría sido que Anselmo les gritara en su cara que, aunque los oficiales traicionaran su juramento de respeto a la Constitución y a las leyes él y la mayoría de los soldados no lo harían (*19) porque además, él estaba de acuerdo con los cambios políticos, sociales y económicos de la Unidad Popular, la alianza política que apoyaba al presidente legítimamente elegido por los ciudadanos. Anselmo iba incluso más allá, porque también sentía gran simpatía por los movimientos más radicales, como el MIR (*20).

Anselmo era un soldado ingenuo, de buenos sentimientos. Había sido militante del PDC (Partido Demócrata Cristiano) (*21). Pero, después de un año de militancia se había dado cuenta de que ese partido no era más que una forma disfrazada de la burguesía para mantenerse en el poder. De demócrata no tenía absolutamente nada. De cristiano, tampoco. Y pensar que Anselmo había participado activamente en todos los eventos importantes de ese partido, surgido de la falange de los años de la Segunda Guerra Mundial. Ahora se preguntaba una y mil veces cómo no había investigado a fondo sobre los orígenes de ese partido y la verdadera esencia de su ideología, antes de inscribirse como militante en sus filas. Sin embargo, ahora había madurado. Por lo menos, eso creía él a sus 22 años de vida. Muchos años más tarde recordaría esa época y reflexionaría, comprendiendo que entonces estaba recién aprendiendo el "silabario" de la Revolución.

A esa edad creía entender muchas cosas y hacía suyos muchos de los eslóganes que estaban pintados en las paredes o que se gritaban en las calles, aún sin enterderlos del todo. Uno de ellos era aquel que había oído esa tarde (y que seguiría oyendo en muchas manifestaciones en las que él mismo participaría, después de darse de baja en la Fuerza Aérea), antes de que la policía atacara y disolviera a los manifestantes en esa forma tan "suave": "Crear, crear, poder popular".

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Muchos jóvenes teníamos una vaga idea de lo que era el Poder Popular, que propugnábamos. El presidente Allende se había referido a él en muchas oportunidades, aunque pocos entendían por qué no se daban pasos decisivos para instaurarlo. Por ese motivo, cada día eran más jóvenes los que se acercaban a las posiciones del FER (*22) y  del MIR, que exigían mayor definición del gobierno, al respecto.

La preparación ideológica de los revolucionaros de ese tiempo (sinceramente creo que de todos los tiempos) era muy deficiente. Cada grupo discutía sobre distintos conceptos socialistas, anarquistas o comunistas, sin haber seguido un plan metódico y escalonado de estudios básicos, antes de interiorizarse en textos complicados de Marx, Engels o de muchos otros pensadores socialistas. Si los partidarios de la oposición nada sabían sobre socialismo, por ejemplo, los que se llamaban revolucionarios no sabían mucho más que ellos, a pesar de que había algunos personajes que tenían sus ideas muy claras y se lucían explicando teorías que parecían muy avanzadas, pero que no se entendían, salvo algunas frases o palabras como Justicia Social, igualdad, explotación del hombre por el hombre, plusvalía, etc.

No faltaban los teóricos que se extendían en largos discursos que más bien olían a demagogia y a retórica vacía, utilizando una terminología rebuscada, que estaba demás en discusiones en las que se pretendía entender los pasos que debían darse para afianzar la Revolución.

Los discursos del presidente, sin embargo, eran fáciles de entender, por muy largos que fueran. Además, El "Chicho" (*23), como cariñosamente lo llamaban sus partidarios, sabía imprimir a sus discursos el amor y la firmeza que sólo un revolucionario capaz y honesto como él podía hacer.

Vino el Golpe y luego el exilio, para muchos militantes de izquierda. La represión se volvió cada vez más brutal en Chile y muchos de los mejores luchadores murieron en la cárceles o en lugares secretos en donde se los torturaba. A muchos de estos luchadores, que jamás empuñaron un arma, sino que participaban en la organización del pueblo en defensa de las leyes que promulgaba el gobierno o que cantaban para las masas de obreros en los barrios, en mítines o en algunas emisoras, se los torturaba en las formas más brutales y refinadas, aprendidas en escuelas especiales de los Estados Unidos o en programas secretos organizados por la CIA. Muchos desaparecieron para siempre, algunos quedarían sepultados en los desiertos del norte o bajo las aguas, arrojados desde aviones de la FACH (*24). Entre elllos había mujeres embarazadas, ancianos y adolescentes. Todos fueron tratados "democráticamente", porque no se hizo distingos entre trabajadores, ministros, profesores, médicos, enfermeras, campesinos, amas de casa, etc. Todos fueron torturados en la misma forma, aunque algunos no alcanzaron a pasar por toda la gama de torturas con las que contaba la DINA (*25) o los servicios secretos del ejército o la armada.

Los eslóganes desaparecieron para casi todos los revolucionarios. Los primeros años de la dictadura sólo se trataba de salir de ella, de restituir el poder a los civiles, mediante elección popular. Así se fueron olvidando los eslóganes de antaño, siendo reemplazados por consignas meramente reformistas. Por eso la Democracia Cristiana y otros partidos pequeño-burgueses (*26) se unieron en la lucha contra la dictadura.

17 años después terminó la dictadura de Pinochet y empezó a gobernar la coalición de centro-derecha (*27), que muchos creían era una coalición de centro-izquierda. A pesar de varias reformas a la Constitución, se mantuvo el poder militar detrás de los bastidores y se llevó a cabo una política neoliberal (*28).

Finalmente el poder regresó a manos de los partidos más reaccionarios, en la persona de Sebastián Piñera (*29).

Así, después de casi cuarenta años, aquel eslogan de Anselmo y de miles de otros jóvenes luchadores, murió para siempre. Ya nadie repetiría ese eslogan en las calles de Santiago ni en ninguna otra ciudad chilena. Lo menos que le dirían a alguien que lo hiciera es que está chiflado (*30).

En Venezuela, no obstante, no hubo necesidad de gritar esos eslóganes en las calles. En ese país que queda en la otra punta de América del Sur, llegó el Poder Popular con una ley aprobada en el parlamento venezolano (Asamblea Nacional), aunque el proceso de traspaso de poder a l pueblo aún se encuentra en pañales.

En el año 2006 nació la primera ley sobre Consejos Comunales. En el año 2009, la Asamblea Nacional la cambió por otra ley más clara que la anterior, aunque aún tiene deficiencias (*31).

En cuanto a la aplicación de la ley, todavía no se ha logrado la finalidad que se persigue, que no es otra cosa que otorgarle poder a los ciudadanos, organizados en pequeños núcleos, que representan a las distintas comunidades del país.

El principal problema estriba en que no ha habido suficiente preparación de los ciudadanos, para que formen sus consejos dentro del marco de la ley.  Si bien hay muchos consejos comunales que funcionan bien y se integran al trabajo comunitario, aprovechando en forma debida los recursos que les otorga directamente el Estado Nacional (*32), hay otros consejos comunales que han sido dominados por oportunistas, que sólo obtienen beneficios personales, ignorando lo que debería ser el verdadero poder popular (*33).

Una de las características más importantes de un consejo comunal, en Venezuela, es que el poder debe emanar de las asambleas de ciudadanos y ciudadanas. La asamblea elige voceros, que deben obedecer las instruciones que da la asamblea. Los voceros no son jefes sino representantes. Pero mucha gente aún tiene el concepto de JEFE metido en la cabeza, de acuerdo a instancias similares que existieron antes, como las Juntas Vecinales (*34). Hay gente que aún utiliza esos nombres antiguos para referirse a un consejo comunal., una prueba de que no han entendido que hay una enorme diferencia entre las legislaciones de un parlamento dominado por la burguesía y otro, donde los representantes tienen una visión distinta, innovadora.

Aclaraciones y definiciones (estas aclaraciones se irán completando en los próximos días):
Primera aclaración: Todo lo que se describe, tanto en la narración que encabeza esta serie como las afirmaciones vertidas después de la narración son verídicas.

1. La mayoría de los negocios importantes estaban en manos de extranjeros. Los dueños de panaderías eran, en su gran mayoría, españoles. Los dueños de farmacias eran mayoritariamente alemanes. Los señores Stelzer y Reccius solían hablar en alemán, entre ellos y con sus clientes más importantes o con los dueños de otras farmacias y laboratorios.

2. Los laboratorios eran sucursales de laboratorios alemanes, suizos o norteamericanos. Las ganancias que obtenían las farmacias y laboratorios eran enormes puesto que contaban con una agresiva y eficaz publicidad. Muchos médicos recibñian de regalo gran cantidad de medicamentos y eran premiados con viajes (supuestamente conferencias de estudio y otras finalidades similares ) por recetar los medicamentos que más convenía vender.

3. Personaje siniestro, bonachón pero traicionero.

4. Mapuches o araucanos fueron el pueblo indígena que más resistencia opuso a los españoles, durante la Conquista. Un escritor español (Alonso de Ercilla) inmortalizó la valentía de este pueblo autóctono en su poema épico LA ARAUCANA.

5. Sefardís o sefarditas eran judíos establecidos en España, que tuvieron que huir de la Inquisición, condenados a muerte por no convertirse al catolicismo (VER). Ver más información AQUÍ.

6. Pacos se les dice, en Chile a los carabineros (policías). Culiaos es una expresión vulgar (despectiva) que tiene su origen en un hombre violado, aunque actualmente se le da muchas otras definiciones.

7.- El Mercurio es el típico periódico formal, que ejerce un periodismo al servicio de la gran burguesía. Utiliza un lenguaje cutivado y respetuoso. Se puede comparar a otros periódicos latinoamericanos como El Universal, El Comercio, etc. Sus editoriales y comentarios pueden ser crueles y difamatorios, pero son adornados con palabras y expresiones con las que pretenden ser catalogados como objetivos.

8.- La Segunda y otros periódicos de la misma cadena de El Mercurio, son tabloides, en formato más pequeño. Son los encargados de hacer prensa amarillista y de utilizar insultos o hacer campañas de desetabilización, incitando a la sedición y al Golpe de Estado, contra gobiernos progresistas, por ejemplo.

9.- El máximo representante de esta familia es Agustín Edwards Eastman, dueño de la cadena de periódicos El Mercurio, uno de los principales aliados de la CIA, en Chile.

10.- La ignorancia con respecto a lo que es comunismo y el miedo que se había logrado inyectar en la población hacían de éste un fantasma mucho más terrorífico de lo que fue en otros continentes. Aunque el presidente Allende y los partidos de izquierda intentaban aclarar el error, pues no se trataba de instaurar el comunismo, algo que sólo se puede dar después de haber superado muchas etapas, quizá dentro de doscientos o mil años, la prensa de derechas seguía dando ejemplos que rayaban en lo ridículo. Una periodista famosa mostraba fotografías de los niños desnutridos de Biafra (de esa época) y afirmaba categóricamente que así serían los niños en Chile si triunfaba "el comunismo". Por supuesto que esa periodista jamás comentó que en esa época Estados Unidos atacaba a los vietnamitas con Napalm.

11. Muhas de esas manifestaciones eran en apoyo al presidente y en contra de los llamados de sectores empresariales para dar un Golpe de Estado. Lo paradójico era que los militares hacían allanamientos a campamentos campesinos o a obreros que habían tomado temporalmente una fábrica paralizada por sus dueños para provocar escasez de alimentos y otros nproductos básicos. En los enfrentamientos entre manifestantes, la policía castigaba más a los partidarios del gobierno que a los grupos fascistas.Yo fui testigo de esas arbitrariedades, en varias de las manifestaciones en pleno centro de Santiago.

12. Patria y Libertad era un movimiento fascista paramilitar, que se preparaba abiertamente en las calles de los barrios ricos de Santiago y otras ciudades. Muchos de sus integrantes eran hijos de oficiales de las Fuerzas Armadas. En las manifestaciones actuaban en una forma muy disciplinada, formando batallones compactos, que usaban linchacos, palos con punta, cadenas y otras armas con las que atacaban a los obreros y estudiantes que mostraban su apoyo al gobierno (VER). Este movimiento fue fundado por Pablo Rodríguez, quien fue el principal defensor del dictador Pinochet, en un juicio en su contra, decenios más tarde. Patria y Libertad tenía excelentes relaciones con los golpistas de las Fuerzas Armadas (VER). Esta parte se actualizó el 7 de enero, 2011.

13. Policías chilenos, que usaban uniforme verde. Era y es el cuerpo policial nacional (en Chile sólo hay un cuerpo policial) encargado de velar por el orden público y reprimir manifestaciones populares.

14.- Upelientos era una expresión de los opositores al gobierno. Viene de la combinación de las siglas UP (Unidad Popular) y "pelientos", palabra despectiva para referirse a los pobres, considerándolos a todos incultos y groseros.

15.- Se usa la palabra en forma irónica, puesto que sólo una parte disparaba y golpeaba. La otra huía, sin tener cómo defenderse. No eran combates, sino cacerías.

16.- Los golpes se daban con un palo, denominado cachiporra o garrote, muy duro y con forma redondeada, para que doliera y no dejara marcas. Esos golpes podían ocasionar graves lesiones internas.


17. A veces, la policía se mantenía neutral e intervenía cuando había riesgo de enfrentamneito entre dos grupos. Otras veces atacaban a ambos grupos, si no lograban contenerlos con cordones humanos policiales. Pero en muchas ocasiones atacaban sólo a los simpatizantes del gobierno.


18. Las batallas campales se daban a distintos niveles. Por lo general sólo se usaban los palos de las banderas. Pero también se usaban otras armas, incluyendo armas de fuego. Había franco-tiradores apostados en lugares estratégicos para disparar, sin considerar de qué grupo cayeran las víctimas. Lo importante era agravar la situación, para hacer intervenir a la policía y para hacer propaganda política contra el gobierno. Los periodistas de los periódicos de derechas estaban siempre preparados para tomar imágenes que luego se mostraban como actos vandálicos de simpatizantes del gobierno o de grupos de extema izquierda. Así se hacía creer a  muchos chilenos que el gobierno de Allende era el culpable de todo.


19. Se sabía que los militares conspiraban. Pero se creía que sólo eran oficiales aislados o pequeños grupos, que no lograrían arrastrar a los otros oficiales a cometer delito y traición. Algunos oficiales dieron muestra de respeto a la institucionalidad. Había generales que eran respetuosos con la Constitución, como lo fueron el General Bachelet y el General Prats.


20. El MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria) era un movimiento de izquierda más radical que el Partido Socialista y el Partido Comunista, los cuales formaban parte de la Unidad Popular. El MIR no confiaba en la viabilidad de la vía pacífica hacia la toma del Poder. No atacaba directamente al gobierno y apoyaba las medidas que éste tomaba en defensa de los trabajadores. Pero advertía de que si no se tomaba el control de los otros poderes (aparte del Ejecutivo) y de las Fuerzas Armadas no sería posible lograr cambios revolucionarios. El MIR sabía que la mayoría de los oficiales eran defensores, no de la constitucionalidad sino de la alta burguesía. Al mismo tiempo, se sabía que muchos suboficiales estaban de acuerdo con el proceso de cambios y que la mayoría de soldados de bajo rango también eran partidarios del gobierno. De ahí que parte de su estrategia era dirigirse a esos soldados, para que, en caso de intento de Golpe de Estado, éstos se sublevaran contra sus superiores.

Pero esto también lo sabían los generales golpistas (que derrocaron a Allende un año después). Por eso neutralizaron cualquier intento de insubordinación, mintiendo el 10 y el 11 de septiembre de 1973, afirmando que iban a restablecer el orden, porque había grupos "extremistas" que causaban desórdenes y cometían todo tipo de delitos contra la patria. Al mismo tiempo se envió batallones a distintos lugares del país, para que los soldados reprimieran a gente que no conocían.

A gran número de estudiantes la escuela de suboficiales se los encerró en edificios en los que fueron apostados para disparar al que osara infringir la orden de Toque de Queda. Los alumnos sólo tenian informaciones de los generales golpistas, sin saber en absoluto que se trataba de un Golpe contra el gobierno.

21. El PDC había nacido en el movimiento juvenil del Partido Conservador. En sus inicios se llamaron Falange Nacional, inspirada en la  antirepublicana Falange Española, creada por Primo de Rivera

Puesto que el PDC se presentaba como una alternativa entre el capitalismo conservador y el comunismo, una especie de "socialismo cristiano", logró crecer enormemente en los años anteriores a la elección de Eduardo Frei Montalva como presidente de la república, sobre todo por la atracción que sentían hacia este partido los jóvenes, quienes ignoraban completamente los orígenes del PDC. Un factor fundamental para la elección del PDC, en lugar de partidos de izquierda, fue el factor miedo que se logró engendrar en la población durante décadas de propaganda anticomunista. En esa época se afirmaban mentiras tan absurdas como que en el "comunismo" el Estado le quitaría los niños a las familias para convertirlos en esclavos.

 22. Federación de Estudiantes Revolucionarios. Era un grupo con ideas afines a las del MIR, que hacía activismo en los liceos y universidades. Como éste había muchos otros movimuentos de estudiantes, que competían con los socialistas, comunistas, radicales, cristianos socialistas, etc.

23. Chicho es el apodo que se daba en Chile  a quienes se llamaban Salvador.

24. FACH (Fuerza Aérea de Chile). Una de las tres ramas de las Fuerzas Armadas, en Chile.

25. La DINA  (Dirección de Inteligencia Nacional) era el servicio secreto del dictador Pinochet. Fue el órgano estatal que más asesinatos, torturas y desapariciones llevó a cabo. Colaboró activamente en la Operación Cóndor.

26. Como he señalado antes, la lucha por la Revolución se diluyó, puesto que se consideró prioritario luchar contra la dictadura de Pinochet. Por eso ese objetivo fue causa común. Así empezaron a tomar cada vez mayor protagonismo los partidos neoliberales. Cabe recordar que durante la dictadura, el Partido Conunista y los otros partidos revolucionarios estaban prohibidos. Fue el comienzo de la verdadera derrota de la izquierda. Los partidos que surgieron posteriormente y que se autodenominabann de izquierda, traicionaron los principios de la Rrevolución, al intergarse a la Concertación y se vendieron al mejor postor, al que mejor pagaba por sus servicios.

27. Dos de los partidos que formaron y forman la Concertación son los despojos que quedaron de antiguos partidoss de izquiersda, que se doblegaron ante el neolberalismo. Los otros dos partidos siempre fueron partidos reformistas. NOTA DEL 20 DE DICIEMBRE: VER

28. Incapaz de gobernar, puesto que Pinochet era un militar ignorante, que sólo sabía mandar en el ejército, debió recurrir a agentes externos para implantar una "nueva" economía en el país. Entonces recurrió a Milton Friedman, Premio Nobel de Economía, creador de la Escuela de Chicago,  y se utilizó Chile como "·conejillo de Indias" para llevar a cabo el proyecto neoliberal.

29. Sebastián Piñera es un multimillonario, era dueño de un canal de televisión y fue principal accionista de la empresa nacional de aviación, LAN. Es el típico comerciante que amasa riquezas gracias a la especulación. Antes de vender sus empresas y contando únicamente con su patrimonio personal, el dirigente de derechas posee más de 10 millones de dólares. El éxito empresrial es una de los mayores méritos del actual gobernante chileno. VER MÁS.

30. Chiflado, sinónimo de loco.

31. Una de las deficiencias es la poca claridad al defInir algunos términos, como habitante de una comunidad. La ley dice, escuetamente: Persona que habita en la comunidad. Personalmente, creo que la definición debería ser mucho más amplia (VER).

32. Los recursos son entregado por distintas vías. Algunos son retornables y otros no. Los recursos los entregan empresas financieras como FONDAS, en calidad de préstamos o créditos, como se llaman en Venezuela.

33. Este es un problema que debe ser abordado lo antes posible, puesto que se están desviando recursos que en principio son para incentivar la producción. El dinero se destina a otros gastos, que nada tienen que ver con el proyecto aprobado. Debe intervenirse muchos consejos comunales que no trabajan de acuerdo a la ley. El problema es saber cuáles son esos consejos comunales, puesto que los voceros se aseguran bien de que la información no llegue a las instancias del Estado y del gobierno. Por eso es necesario crear mecanismos efectivos de control y fiscalización.

34. Las Juntas vecinales que existieron antes en Venezuela o que hay en otros países, no tienen, en absoluto, las mismas características ni el poder de participación ciudadana que tienen los consejos comunales. Esas juntas eran instancias desde las cuales se pedía ayuda a los organismos de gobierno, sin tener participación directa en la solución de sus problemas. En el caso de los consejos comunales, son los ciudadanos los que plantean soluciones. Es decir, no se limitan a pedir ayuda sino también a desarrollar proyectos socio-económicos, además de mejorar el ambiente general de la comunidad, contemplando todas las áreas de la actividad humana. Por eso se contempla la creación de comités de trabajo para la salud, la educación, la vialidad, etc. Para entender bien la diferencia es necesario conocer bien la ley. Quienes lo deseen me pueden solicitar el libro que yo he escrito al respecto. Se los puedo enviar por correo electrónico.

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