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miércoles, 6 de febrero de 2019

VENEZUELA: CRÓNICA DE UNA INTERVENCIÓN ANUNCIADA MIL VECES. TERCERA PARTE.


Los golpes de estado son una forma de intervención. Como ya sabemos, esos golpes son muy bien planificados. Por lo general, quienes ejecutaban esos golpes eran traidores a sus países que aprovechan su control del aparato militar. Mientras prometían lealtad a sus gobernantes y a la Constitución cuando se les confería el mando de sus tropas, en las sombras ya se estaban poniendo de acuerdo con otros secuaces para elegir la fecha más adecuada para derrocar a un presidente elegido en las urnas con la mayoría de los votos y de acuerdo a la Constitución. Es el caso de Augusto Pinochet, que supo elegir el 11 de septiembre de 1973 para derrocar al gobierno, incluyendo el bombardeo del Palacio Presidencial. Puesto que era un militar que decía respetar la constitucionalidad, Allende esperaba de él que se comportara en la forma  que habían hecho otros militares, como el General Carlos Prats (VER). Antes de ello, los grandes empresarios habían ocasionado escasez y desabastecimiento. Se especulaba con los precios y se acaparaba alimentos y otros productos  con la finalidad de provocar rechazo al gobierno del presidente Salvador Allende en la población. Los medios de comunicación se encargaban de manipular las noticias e inventaban mentiras constantemente. Una de las tácticas era crear miedo y preopupación entre la población, se inventaban historias como las de que el gobierno iba a secuestrar niños para enviarlos a Cuba o Rusia o que en el futuro los ninos iban a estar tan desnutridos como los niños de Biafra si continuaba gobernando Allende. Se mostraba fotos de aquellos niños de vientres abultados y extremidades esqueléticas.
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También se anunciaba que escasearían los alimentos, con lo que lograban desesperación entre la gente, que se apresuraba a comprar más de lo que necesitaba. Al mismo tiempo, muchos dueños de negocios u otras personas, guardaban productos para venderlos varias veces más caros, en el mercado negro. Así muchos hogares se quedaron sin los alimentos más básicos, a pesar de los intentos del gobierno de contrarrestar el desabastecimiento. Se crearon las JAP (Juntas de Abastecimiento y Control de Precios) (VER), donde se podía obtener alimentos a precio oficial. Pero las JAP no lograron mucho éxito porque no tenían suficientes proveedores y carecían de medios adecuados de transporte. Demás está decir que en tales cicunstancias tenía que haber roces entre los integrantes de esos incipientes orden de Poder Popular e incluso favoritismos. Por ende, esos incipientes organismos no fueron suficientes para contrarrestar el acaparamiento y la especulación. Las colas en los negocios se hacían cada día más largas y la gente se desesperaba.

Pinochet sabía que el presidente Allende iba a convocar a un referendo, porque quería que el pueblo decidiera la forma en que debía seguir gobernando y en esa forma llevar a cabo sus políticas sociales. Todos los proyectos de ley eran rechazados en el Congreso y en el Senado. Lo único que podía hacer Allende era utilizar "resquicios legales" para lograr una pequeña parte de las reformas que eran necesarias para mejorar la economía y el bienestar de todo el pueblo. Mientras no se obtuviera respaldo en el poder legislativo no podría llevar a cabo jamás su programa de gobierno y los problemas de abastecimiento y otros seguirían aumentando. Pinochet sabía que Allende tenía posibilidades de obtener un gran apoyo en un plebiscito. Tenía que actuar rápido y fue lo que hizo. Dio el golpe justo el día antes de que Allende pudiera hacer anuncio del plebiscito.

He puesto como ejemplo el caso de Chile porque es el país donde nací y porque fui testigo de todo lo que sucedió antes, durante y hasta dos meses después del golpe. Pero las intervenciones extranjeras fueron frecuentes en casi todos los países de América Latina. Las formas de dar los golpes variaban de país a país, con o menos violencia. Eso dependía del grado de resistencia que oponían los trabajadores o los intelectuales que compartían sus ideas y acciones: a más resistencia, mayor represión, con asesinatos, torturas, desapariciones, confinamientos en campos de concentración, etcétera. Todo eso se hacía para acallar las voces de quienes querían justicia y libertad. Así también se conseguía amedrentar a otros posibles líderes o simpatizantes de izquierda. 

Después de haber quedado desprestigiadas aquellas formas de intervención ante la opinión internacional y por la dificultad de intervenir militarmente a otros países (por muchas excusas que se inventen después de no poder evitar que finalmente se supiera parte de la verdad, como son los casos las intervenciones en Irak y en Libia), se ha recurrido a las nuevas formas de intervención: golpes suaves o "legales". Así se hizo con Fernando Lugo en Paraguay (VER) y con Dilma Roussef en Brasil (VER).

Antes de que Hugo Chávez asumiera la presidencia de Venezuela, Estados Unidos y sus aliados de los partidos de derechas hicieron todo lo posible porque no fuera elegido presidente. Es lo mismo que se ha hecho con todos los candidatos de izquierda o personas que prometan algún tipo de programa económico y social que perjudique los negocios de los oligarcas y del Imperio. Una vez elegido presidente, Hugo Chávez se vio acosado continuamente y se usó todo tipo de presiones y ataques mediáticos para que el mundo creyera que era un tirano, un dictador. Se intentó asesinarlo muchas veces, igual como se intentó asesinar a Fidel Castro y actualmente como se ha intentado hacerlo con Nicolás Maduro. En muchos de mis anteriores artículos me he referido a los sabotajes y al bloqueo económico para ocasionar escasez, desabastecimiento e inflación. Durante veinte años se ha llevado a cabo todo tipo de acciones violentas y destrucción de los servicios públicos como el mantenimiento de las plantas de transporte, electricidad, agua potable, gas y otros. Se trata de que la población sufra y se vea desesperada al ver los anaqueles vacíos de los mercados y tiendas, al no encontrar medicinas en las farmacias y no obtener atención adecuada en los hospitales. Se repiten las mismas tácticas empleadas antes en Chile y en otros países. Cuando se castiga duramente a un pueblo, éste acepta cualquier solución cuando no ve ni siquiera un alivio de sus terribles problemas. Y es entonces cuando aparecen los falsos salvadores como Guaidó, apoyado por antiguos desertores de las fuerzas armadas, a los que se suman muchos traidores que antes fueron ministros, cónsules o funcionarios públicos de alto rango, muchos de ellos corruptos y desleales desde hace mucho tiempo.

Todo lo anterior va acompañado de sanciones económicas por parte del gobierno de Estados Unidos, hasta llegar a lo más descarado, apropiándose de empresas venezolanas como Citgo (VER), para luego compartir el botín con el títere elegido para hacer frente al gobierno elegido constitucionalmente. Además de las sanciones, ya se habla abiertamente de que "todas las opciones están sobre la mesa, ninguna es descartable", lo que implica que se ha planeado una invasión militar, en caso de no lograr que gran parte de las fuerzas armadas venezolanas se pongan al lado de Guaidó. Y aquí viene lo más terrorífico. Desde hace tiempo se habla de "corredor humanitario" y ofrecimiento de "ayuda humanitaria por Estados Unidos, a los que se han sumado Canadá y varios países europeos y latinoamericanos. Pero esa ayuda humanitaria no es más que una excusa para comenzar la invasión militar, que se puede hacer por cuatro puntos distintos: frontera con Colombia, frontera con Brasil, por agua y por aire.

En 2002-2003 se intentó derrocar a Hugo Chávez con dos golpes, uno de ellos con la paralización total de la producción y distribución de petróleo. Antes, un empresario inescrupuloso, presidente de FEDECÁMARAS (VER), Pedro Carmona Stanga, que al igual que hizo ahora Guaidó, se autoproclamó presidente de Venezuela. Los dos golpes fueron muy bien preparados por saboteadores, por mercenarios y por medios de comunicación al servicio de los intereses de las grandes empresas y de Estados Unidos. Los gobiernos de Estados Unidos y España fueron los primeros en reconocer al golpista Carmona Stanga como presidente "legítimo" (VER). Ahora se repita la misma historia...

Invito a leer los artículos de los siguientes enlaces: 

DICTADURAS BUENAS Y "DICTADURAS" MALAS

NUEVE RAZONES PARA INTERVENIR EN VEVEZUELA, INCLUYENDO UNA POSIBLE INVASIÓN

¿ES GOLPE DE ESTADO O NO LO ES? ¿ES CONSTITUCIONAL LA AUTOPROCLAMACIÓN DE GUAIDÓ COMO PRESIDENTE INTERINO DE VENEZUELA?

Continuación en la cuarta parte.