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Cada mañana, cuando despierto, me imagino muchas cosas que pudieron haber sucedido mientras dormía. Y eso que no duermo mucho, porque despierto varias veces en la noche. A veces abro Internet a las dos o tres de la mañana o a cualquier hora. Quiero aprovechar el tiempo de accidental vigilia para buscar información relevante.
Mi curiosidad me empuja a ello. Quiero estar siempre bien informado porque a veces tengo presentimientos de que algo que no espero (o que supongo que va a suceder) está pasando, va a pasar o ya ha pasado. Hace muchos años, la noche en la que mataron a Olof Palme, primer ministro de Suecia (VER), yo soñé, incluso, que había huido en la misma calle que más tarde llevaría su nombre, en pleno centro de Estocolmo. Era, tal vez, el recuerdo del suceso de un par de años antes, que me pudo llevar a la muerte. En esa misma calle, un muchacho muy alto y joven me había perseguido con un cuchillo, hasta que la policía logró reducirlo y llevarlo detenido en una tienda que en aquella época de llamaba NK (Nordisk Kompaniet) después de una huida por varias calles. Fue, por supuesto una coincidencia de tener una pesadilla durante muchas noches, inclusive la noche en la que mataron a Palme (VER).
Muchas veces tengo todo tipo de tipo de pesadillas, cada una más absurda que la anterior. Es una mezcla de recuerdos de mucho antes y en distintos países y de lo que está a punto de pasar actualmente, porque los ataques por sorpresa, sobre todo por la noche, ya son comunes, desde que Donald Trump comenzó el segundo mandato como presidente de los Estados Unidos de América. Lo más actual es el anunciado ataque a Irán, cuyas consecuencias pueden ser lo más atroz que puede suceder en esta época de la Historia, que nos pueda hacer recordar el Apocalipsis de la Biblia.
Para bien o para mal, despertar tantas veces en la noche es lo que me permite obtener informaciones de cosas al poco tiempo de que ocurran, como es el caso del secuestro de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela. A las 3 y media de la mañana o algo así ya sabía lo que había pasado, aunque en ese momento no se sabía que sería llevado ilegalmente a Estados Unidos. Esa noche yo me encontraba en La Habana, Cuba. Los dirigentes chavistas estaban exigiendo una "prueba de vida" porque sospechaban que lo habían asesinado, lo que ya se pretendió hacer contra Hugo Chávez en el Golpe de Estado de 48 horas en 2003. (VER1) (VER2)
Muchas otras veces me he logrado enterar muy temprano de lo que sucede en otras latitudes, porque reviso todo tipo de noticias, tanto en medios de América Latina como de Europa (más que nada periódicos de Suecia y España, porque vivo en este continente).
Pero muchas veces encuentro noticias en Youtube y otros medios, que son ridículas. Aparecen noticias "de hace 5 minutos", pero se trata de algo publicado hace varios meses. Los titulares son muy llamativos como "alerta", "ùltimo minuto", tal o cual gobernante es "humillado". "Han atacado con bombas a Estados Unidos" , "van a destituir a Trump" "Trump (o Putin) acorralado", "Zelensky se ha rendido". Así aparecen cientos de titulares sensacionalistas de noticias falsas o muy antiguas. Entre toda esa sarta de falsedades o noticias viejas aparece alguna que vale la pena leer. Pero se pierde tiempo abriendo cosas que no sirven de nada. Una cosa es hacer resaltar algo escrito hace mucho tiempo, para asociarlo a algo actual y otra es engañar a los lectores tratando de hacer creer que la noticia es del mismo día. Entre los divulgadpres de noticias falsas (o noticias antiguas mostradas como del mismo día) hay creadores de contenido que se supone, pueden ser de izquierda o "progresistas".
Es el amarillismo moderno: inventar historias, exagerando hechos, mientras más escalofriantes, mejor. Así se consigue tener más lectores, suscriptores y "likes".
Hace falta que todos los creadores de contenido o periodistas se dediquen a trabajos serios, que aporten información veraz, aún cuando cada cual agregue algo de su parte, porque es necesario analizar o dar opiniones sobre los distintos sucesos.
Por ahora, hay que tener paciencia, soportar y aceptar que se filtren tantas noticias amarillistas que se producen por millones, en distintos idiomas.
El amarillismo nació cuando las noticias se publicaban en periódicos impresos. Luego se ha expandido a radioemisoras y a cadenas de televisión. Con el auge de las llamadas redes sociales, el amarillismo ha alcanzado niveles que superan la capacidad de comprensión de mentes inteligentes. Espero que mis lectores estén de acuerdo conmigo.
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