De acuerdo a la Biblia, el libro sagrado de muchas religiones, Dios prohíbe mentir y dar falso tesmimoio. Es el octavo mandamiento, de acuerdo a las Tablas de Moisés. Sin embargo, ese pecado es aceptado como algo normal. Si bien, las mentiras de gente común afecta más que nada a su entorno y no representan un peligro para el conjunto de la sociedad. Hay mentiras inocentes que inventa mucha gente para aparentar algo que no se es. Ese tipo de mentiras no se puede catalogar como pecado. Sin embargo, en muchos casos se logra denigrar a personas inocentes, que pueden llevarlas hasta el suicidio. Es peligroso, más que nada, para los afectados directos. Pero la mentira es extremadamente peligrosa cuando lo hacen los medios de comunicación, líderes políticos y gobernantes, algo que se hace continuamente. Hay una frase que no voy a repetir aquí, pues ya la he explicado antes en otro artículo. La frase es atribuida a Joseph Goebbels, ministro de la Alemania nazi. Hoy, lamenteblemente, hay muchos seguidores de Goebbels.
La mentira en sí ya es peligrosa cuando se acusa a inocentes de algo que no han dicho o hecho. Eso es dar falso testimonio, es calumnia. Hay leyes que regulan el falso testimonio y lo prohíben. Pero para condenar a alguien se debe hacer una denuncia ante los tribunales de justicia, algo que se puede convertir en un proceso largo y molesto, además de requerir mucho dinero para pagar abogados y otros gastos procesales. Probar que alguien ha mentido es muy difícil, porque ni siquiera sirven grabaciones que se han hecho sin consentimiento del acusado.
Es difícil entender por qué la mentira está, incluso, permitida por la ley, en muchos países. En España, por ejemplo, la mentira se considera un derecho. Si un acusado o imputado por delitos, aun cuando hay pruebas en su contra, éste puede mentir. Incluso hasta se puede otorgar la libertad a un delincuente, si éste colabora con la policía o los jueces para inculpar a otras personas. No importa si dice la verdad, una verdad a medias o distorsionada. El premio para el delincuente (o supuesto delincuente) es la libertad. ¿Curioso, no? En cambio, si alguien, en el mismo caso, atestigua, está obligado a decir la verdad. Ahora, si ese testigo fuese imputado, automáticaente obtiene permiso para mentir.
En debates del Congreso de Diputados español, está permitido mentir, calumniar y difamar, sin que la persona afectada pueda defenderse ni denunciar a los acusadores. Solo podría hacerlo si las mentiras se efectúan fuera del hemiciclo legislativo. Hay un caso que sucedió, justamente ayer, cuando el PP acusó al ministro del interior Fernando Grande- Marlaska, de haber ocultado una denuncia sobre violación de una subalterna por parte de un alto jefe de la policía (VER).
Si se utilizan falsos testimonios en los medios de comunicación y las redes sociales, es imposible hacer algo. Si se denuncia o se intenta condenar jurídicamente a los medios que, constantemente, divulgan esa mentiras, se recurre a la "libertad de expresión". Contra los testimonios irreponsables y malintensionados de divulgadores de las redes sociales anónimos, no se puede hacer absolutamente nada.
Si se logra demostrar que lo que se publica en los medios es mentira, no sirve de mucho, porque el daño ya se ha hecho, pues las mentiras se viralizan al segundo de ser creadas o dichas, ya han pasado a formar parte de toda una narrativa de partidos políticos y los gobiernos a los que les interesa que esas mentiras ocasionen el mayor mal posible a otros líderes o gobiernos. Después, todo se olvida, pero esos falsos testimonios se repiten en otras formas y así se las divulga miles o millones de veces y en esa forma se convierte todo en verdad para la gente que no sabe darse cuenta de que todo ha sido mentira.
Las mentiras y calumnias han justificado masacres, golpes de estado e invasiones, muchas veces acompañadas de sabotajes, de insertación de "falsos positivos", de utilización de policías o agentes infiltrados que cometen delitos que se atribuyen, falsamente a los adversarios o supuestos adversarios. Se podría enumerar una enorme lista con todas esas calumnias (tema para otro artículo). Solo algunos ejemplos, por ahora: la invasión de Irak, la invasión de Libia y todos los golpes de estado en América Latina.
Muchas veces se utiliza la palabra mentira inadecuadamente. Por ejemplo, cuando alguien calla sobre algo que sabe o cuando no se pueden cumplir promesas por causas ajenas al deseo y la voluntad de quien las ha hecho.
No se puede acusar de mentir, por ejemplo, a un gobierno que ha prometido cambios o mejoras en su país, cuando se ha sido víctima de sabotajes o sanciones (ejemplo son la situación de Cuba y Venezuela). Las mejores intenciones muchas veces no se ppueden llevar a cabo por falta de recursos, ocasionados por enemigos externos que imponen "sanciones" o bloqueos totalmente ilegales, pero que suponen un deterioro inmenso en la economía de los países afectados. En los dos ejemplos mencionados se trata de enormes sumas de dinero robado o causado su pérdida (también esto es tema para otro artículo). En el caso de Cuba se ocasionó la pédida de más de 7 000 millones de dólares anuales durante 64 años (total: 448 000 millones de dólares. En el caso de Venezuela han sido 232 000 millones de dólares.
¿Cuánto se pudo haber hecho con todo ese dinero, si esos países no hubieran sido bloqueados ni sancionados? Ahora que usted tiene esos datos (que se pueden verificar), usted puede calcular cuántos hospitales, escuelas, plantas de energía eléctrica, toneladas de cereales, leche, carne, etcétera, se podrían haber financiado, además de haberse logrado un extraordinario desarrollo económico en todos los niveles. Todo ese daño se ha hecho acompañado de todo tipo de calumnias e infamias.
Hace unos días vi un vídeo donde se hablaba de los "idiotas y los imbéciles" a gente que repite mentiras, sin saber o comprender que lo son. Había un experto que hacía la diferencia de las dos acepciones en la siguiente forma:
1.- Un idiota es aquél que tiene dificultad para entender algunas cosas y fácilmente repite lo que oye (o ve) de algunas fuentes, sin saber analizar lo que realmente ha "sabido". No sabe qué tipo de consecuencias acarrea una mentira, por ejemplo. Miente porque le han dicho la mentira, no porque la invente él.
2.- El imbécil es aquél que, aún dándose cuenta de que lo que oye es mentira, la repite conscientemente, a pesar de que saber, incluso, que esa mentira puede ocasionar daño.
Tanto el idiota como el imbécil son negativos en una sociadad humana. Pero en el segundo caso es más negativo, porque se añade la mala intención.
Sin embargo, yo no creo que se trate tanto de ser idiota o imbécil, sino de ser receptores de información. Su hay 90% (o más) de medios de comunicación que dicen mentiras y calumnian (algo que, además saben hacer muy bien) se logra alienar la mente de la gente, incluyendo a personas muy inteligentes.
Por eso no estoy de acuerdo cuando algunos periodistas hacen, insistentemente, preguntas a personas que repiten mentiras o no saben explicar por qué las dicen (cuando se las entrevista por la calle, en una manifestación o en algún acto público). Esos periodistas intentan, de alguna forma, que el entrevistado "revele sus verdaderas intenciones", que su declaración implique un reconocimiento del error y por ende, que son idiotas o imbéciles. En tal caso, el periodista o comunicador se convierte en un majadero. lo que puede originar recelo o miedo en la gente que oye una entrevista como la que he descrito, porque supone que corre riesgo de ser expuesto a agravios si debe responder a preguntas en alguna futura entrevista. Al mismo tiempo, tal entrevista puede perder credibilidad.
ENTRADA EN PROCESO DE ELABORACIÓN. SE INCLUIRÁN TRES VÍDEOS
