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viernes, 13 de febrero de 2026

CARTA PARA UN CIUDADANO ANÓNIMO DE UN PAÍS DESCONOCIDO

Hola, estimado ciudadano o ciudadana;

Te escribo esta carta porque no se me ocurre (por ahora) a quién escribirle. Si le escribo a un famoso líder político, nunca la leerá. El destinatario ni siquiera sabría de ella, porque algún filtro de seguridad la censuraría o la ignoraría. Para comunicarse con ellos hay que estar a su altura, ser conocido o tener suficiente dinero que permita alcanzar un estatus en la sociedad. Si llegara a manos de un líder de derechas, la tiraría directamente a la basura. Si llegara a manos de uno de izquierdas, dudaría de su procedencia porque hay tantos charlatanes y traidores en el mundo, que no es fácil confiar en un desconocido, aunque hay famosos que también pueden ser traidores. Esos son los peores.

Por eso te escribo a tí, tan desconocido como yo. No sé como piensas ni si estarás de acuerdo conmigo Eso no importa, lo que quiero es que leas mi carta. Quizá estas sencillas palabras  te hagan reflexionar. Tal vez, más de alguna vez nuestros caminos se han cruzado, quizás jamás hemos estado ni siquiera cerca, el uno del otro.

Ni tú ni yo tiramos bombas, ni traficamos con armas ni drogas. Ni tú ni yo acosamos a personas que no tienen nuestro color de piel o porque hablan en otro idioma. Ni tú ni yo damos órdenes para que muera gente inocente o que queden niños mutilados o que mueran de hambre o por falta de medicinas.

Pero tú y yo algún día podemos ser acusados de cualquier delito si se nos ocurre defender lo que es nuestro, sobre todo si nos unimos a nuestros hermanos para luchar juntos y, más aún, si llegamos a ocupar un lugar visible, un puesto de liderazgo o si logramos que nuestra voz sea escuchada por demasiada gente. 

Que quede claro, cuando digo liderazgo me refiero a una causa justa, no a los caprichos o ambiciones de una pandilla ni a los falsos derechos de ricos comerciantes.

Yo nací en un país lejano, por lo tanto soy inmigrante, como la gran mayoría de los seres humanos que se han trasladado de un país a otro durante milenios. ¿Tal vez eres tú, inmigrante? Si no lo eres, quizá lo fueron tus padres... o tus abuelos o tatarabuelos... Ya sabes, eso era normal y hasta motivo de orgullo para muchos. En algunos países se recibía a los inmigrantes como "nuevos vecinos" y se les regalaban enormes extensiones de tierra para explotar, sin importar si esa tierras ya tuvieran dueños. Total, esos dueños no eran reconocidos como humanos. Eran los "indios", a pesar de que nunca vivieron en la India. Eran los parias, porque no tenían derecho ni a nacionalidad ni a una patria. 

Hubo épocas en que millones de nuestros hermanos fueron llevados a otros países y continentes. Los hicieron inmigrantes, a la fuerza. Nunca fueron compensados por los daños que les provocaron, que no fueron pocos. Les quitaron su identidad, su religión, su culrura y su humanidad, los transformaron en mercancías para servir a amos que bendecían cruces e ídolos y en los templos gritaban que había que "amar a tu prójimo como a tí mismo". Así eran los amos de nuestros antepasados, mientras oraban a Dios y le pedían bendiciones y paz a sus almas, al mismo tiempo, azotaban a sus esclavos con sus látigos, los insultaban, violaban a sus mujeres y a sus hijas y los asesinaban cuando querían, porque eran su propiedad privada. Eso les daba derecho a todo, los hacía más omnipotentes que a su propio Dios.

Tú y yo hemos pagado impuestos en nuestros países. Si tú también has cruzado fronteras, has pagado impuestos en otro país, que no es el tuyo, pero al que ayudaste. Has contribudo a su desarrollo, a su seguridad y al bienestar de todos sus ciudadanos. Y como agradecimiento, a veces te han insultado, han escupido frente a tí o han murmurado -sin levantar la frente- que has venido a "aprovecharte" de ellos, frase favorita de un demente que juega a ser emperador o Dios. Sí, aquel que quiere apoderarse de todos los países y continenntes, a fuerza de aranceles y bombas.

Ni tú ni yo somos millonarios de esos que jamás han pagado impuestos, de esos que recibieron dinero del Estado, que a su vez, pidió dinero al Fondo Monetario Internacional. No, no eres de esas personas que violaron leyes y se salvaron de castigos porque el estado los protegía y beneficiaba. Nunca pagaron sus préstamos y nunca pagaron por sus delitos. Tú no eres uno de ellos.

Tampoco eres uno de aquellos que se prestaron a oprimir a otros ciudadanos, a quienes pagaron para que dispararan contra su propio pueblo y mataran con alegría (hasta con orgullo) a supuestos "rojos" o supuestos delincuentes, sin tener absolutamente ninguna prueba. Estaban defendiendo "la patria y la democracia", la falsa democracia de los magnates poderosos.

Te escribo, estimado desconocido/a, porque quisiera compartir con alguien mi tristeza, para darte ánimo si tú también estás triste, para que no pierdas la esperanza, algo fácil de decir pero difícil de lograr. Quizás juntos, algún día, podamos unir voces o pensamientos y así llevar a todos un mensaje de amor, de ese amor que solo conocen aquellos que sacrificaron sus vidas o murieron en cárceles o en el exilio porque lucharon por la igualdad y por la Justicia Social. 

Tú, como yo, tal vez has creído más de alguna vez que lo que vivimos es una pesadilla. Queremos despertar de esa pesadilla, pero al mismo tiempo tenemos miedo de despertar pensando que, tal vez, la realidad sea aún peor que la pesadilla. 

¿Habrá algo peor?