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sábado, 28 de marzo de 2020

CORONAVIRUS: ES HORA DE RECTIFICAR. TODOS HEMOS COMETIDOS ERRORES

Preocupante situación al ver la curva de crecimiento, tanto de contagiados como de fallecidos. Es hora de rectificar.

Ya han pasado muchas semanas desde que la epidemia del Covid-19 se hiciera conocida y 18 días desde que se la declaró como pandemia por la OMS (VER).

La mayoría de los ciudadanos del mundo no consideramos que la peligrosidad de esta nueva enfermedad fuera tan grande y que podría desarrollarse en la forma que lo ha hecho hasta hoy. Tampoco lo hicieron los gobiernos ni los líderes de distintos partidos políticos o expertos en epidemiología de todo el mundo, tampoco lo hicieron siquiera las mismas entidades sanitarias. Todos teníamos pocos conocimientos, por lo que no se puede culpar a nadie de la propagación de la enfermedad durante los cuatro meses que han pasado desde que aparecieron los primeros casos en una provincia de China. Nadie ha querido que la enfermedad se propagara en forma tan rápida ni en que atravesara fronteras. Cuando nos dimos cuenta de lo peligroso que era, ya era tarde para impedir lo que ya había pasado, contagios que nadie se podía imaginar, porque los síntomas se ven sólo cuando se declara la enfermedad, después de hasta 15 días de incubación. Cada uno de quienes estuvimos cerca de un foco de infección podíamos ser una bomba infectadora. Cualquiera de nosotros pudo dar la mano a alguien que estuvo en un foco de infección. Así es que nadie tiene derecho de culpar a nadie.

Quienes hemos seguido el desarrollo de la pandemia, hemos logrado  entender que hay que tomar medidas. Pero son nuestros gobernantes los responsables de adoptar las que estimen más convenientes. Sin embargo, tanto ellos como nosotros, debemos evaluar todo lo que se ha hecho antes y rectificar, si nos damos cuenta de que algunas medidas no han sido suficientes o erróneas. Para los ciudadanos comunes, se trata de respetar los protocolos emanados de las instrucciones de la OMS. Por supuesto que también debemos respetar las decisiones de las autoridades. Pero no por ello podemos dejar de ser críticos.

En algunos países se han tomado medidas demasiado estrictas que no demuestran, hasta ahora, su eficacia. En países como Italia y España se ha prohibido salir a la calle, por ejemplo. Pero esos países son los que más contagiados y fallecidos tienen. En otros países, como Suecia, se han tomado medidas demasiado suaves. Hasta hace un par de días se recomendaba en este país no asistir a mítines o reuniones de más de 500 personas. Ahora se prohíbe asistir a reuniones o fiestas de más de 50 personas. Lo correcto debería suspender todo tipo de reuniones, si no hay garantías de que se va a poder tener una distancia de seguridad de mínimo uno o dos metros entre las personas.

Si bien es cierto, la cantidad de contagiados y fallecidos no aumenta en la misma forma que en otros países, vamos subiendo paulatinamente. El 17 de marzo Suecia tenía una tasa de mortalidad de sólo 0,60% y se mantuvo por debajo del 1% durante una semana. Pero hoy se ha llegado a 3,40%,  es una diferencia que intranquiliza. Este dato en sí no significa que las medidas que ha tomado el gobierno sueco sean erróneas. Pero si vemos que la tasa de mortalidad y de contagiados aumenta, se debe tomar medidas mucho más estrictas.

Yo me siento muy bien en un país que no me obliga a quedarme en casa. Me gusta disfrutar de esa libertad, sin que se acerque un policía y me exija que me vaya a casa, ni que gente que tiene pocos conocimientos me señale como un delincuente. Pero no me siento cómodo cuando voy a un supermercado y veo que la gente se pone muy cerca en la fila de la caja. Entre las distintas secciones del supermercado debo ir haciendo zigzag para no tocarme o acercarme mucho a otra gente a la que no le preocupa acercarse mucho. Creo que el gobierno sueco debe recomendar que la gente mantenga distancias de seguridad y que se salga a caminar o a correr sin compañía, no en parejas ni grupos, como sucede hasta ahora. El aire nos hace muy bien pero no el contacto directo o muy cercano entre personas que no viven en el mismo hogar. Y aún si se trata de nuestros familiares, antes de tocar a nuestras parejas o hijos, debemos lavarnos las manos. De ser posible cambiarnos la ropa y no entrar con zapatos a nuestra casa.

ENLACE A UN INTERESANTE ARTÍCULO DE EL PERIÓDICO.
Una pandemia anunciada, pero impredecible.

                      VER TODAS MIS ENTRADAS SOBRE EL COVID-19 


Posibles cambios se harán  a esta entrada durante el resto del día.